19 mar 2011

PATVÉ: Historia real de la vida de una amiga travesti. XXXV

Capítulo XXXV Dos Dedos Arriba de la Rodilla

Salimos del departamento, bajamos apenas dos pisos de los cuatro que teníamos que bajar para llegar al nivel de los estacionamientos. Me detuve en uno de los descansos de la escalera y me subí un poco la falda, al nivel que la traía y que no le había gustado a Claudia, no era mucho, apenas dos dedos arriba de la rodilla. Alfonso me dijo que mi hermana se iba a enojar pero que al fin y al cabo la falda se me veía bien como la traía antes de que Claudia me hubiera exigido que me la bajara, que precisamente de lo bien que se me veía era por lo que mi hermana me había dicho que me la bajara un poco.

Le contesté que quizá ella tenía razón pues en verdad aunque la falda no estaba muy corta, al quedarme arriba de la rodilla lo parecía.

- Si, precisamente eso es lo que te hace ver tan bien y es lo que le preocupa a tu hermana, que de lo bien que te ves le puedas resultarle atractiva (de nuevo en femenino) a algún chico, pero creo que le molesta mas los pensamientos que puedas despertar, creo que eso es lo que le molesta, eso de que le puedas gustar a un hombre!

No lo había pensado asi, no lo había supuesto pero en ese momento lo imaginé. Me sentí como esas veces que parecía que tuviera mariposas en el estómago. Yo, ¿gustarle a un hombre?, nunca lo había imaginado, era una idea que chocaba en mi mente. Pensé, bueno, no como “yo” si no como “yo arreglado” o mas bien como “yo arreglada”, de esa manera fue mas fácil de asimilar., ese día por primera vez pensé en que yo, mi “yo especial” si pudiera gustarle a un hombre. Eran pensamientos confusos, recordé mi imagen de mujer frente al espejo y pensé que definitivamente, asi como estaba “arreglada” era lógico que le pudiera resultar atractiva a un chico. Lo volví a pensar y me gustó esa reflexión. Las mariposas que sentía en el estómago revolucionaron de una manera muy agradable que antes no había sentido. Empezaba a disfrutar nuevas facetas de esta derivación que estaba dando a i vida.

No era mi objetivo, pero lo imaginé y sentí el placer de poder resultar atractiva para algún chico, nunca había pensado asi, hasta ese momento y me gustó, me sentí muy bien. Alfonso se dio cuenta de que estaba cavilando, le dije

- Si fuera mujer de verdad, me imagino que me gustaría serle atractiva a los chicos, ¿no?

- Si, sería normal

- Si, creo que de eso se trata, imagina a una chica que esta saliendo con un chico, a ella le gustaría verse requete bien, ¿no?

- Si, me contestó, por eso hay veces que las muchachas usan las faldas cortitas o pantalones muy ajustados, es la manera que tienen de arreglarse para verse bien para gustarles a los muchachos.

Esos comentarios me hacían sentir cosas muy raras, temerarias.

- ¿Asi?, le pregunté mientras tomé la falda de la cintura y la jalé hacia arriba para que quedara bastante arriba de la rodilla, ese solo acto me hizo sentir que la cabeza me daba en una especie de vértigo muy agradable.

Alfonso se quedó con la boca abierta, creo que no esperaba que me subiera la falda tanto, me llegaba a medio muslo, en realidad no estaba muy corta, quedó como minifalda pero de seguro el no lo esperaba. Me dijo:

- Ahora si, cualquier chico que te vea va a querer contigo, te ves súper.

.Este comentario me halagó pero me hizo recapacitar, le dije

- ¿Si?, se me hace que esta muy corta, ¿no?

- Quizá, pero definitivamente te ves muy bien.

Fue un minuto o menos en que pasó todo esto, pero fue suficiente para entender la fuerza que tiene una mujer cuando se arregla de manera especial y lo agradable que le puede significar hacerlo.

- Si, pero no me siento bien, creo que esta muy corta, le dije bajándomela de nuevo para que me quedara dos dedos arriba de la rodilla, no era mucho pero me hacía sentir mas segura.

- De cualquier manera te ves muy bien.

Ese comentario fue muy importante en mi autoestima, me hacía sentir realmente como una chica a la que un amigo le externa un piropo que sabe que es sincero. En ese momento sentí que a el le resultaba agradable caminar conmigo vestido yo asi, de niña, sabiendo que en realidad no lo era.

- ¿Deveras?

- Si, deveras, yo creo que aguantaría un poquitito mas arriba , pero si no te sientes a gusto, asi esta bien..

- Si, de por si asi ya me siento casi como si trajera mini.

- ¿Y que pasaría si trajeras mini?, Te verías mas bonita (me encantaba que se dirigiera a mi en términos femeninos). A ver, súbetela de nuevo otro poquito sugirió.

- No, vamos asi.

La verdad si quería pero me daban nervios pero ya no me la subí, dejé el suéter por fuera, asi que de por si ya se me veía corta. Me dieron muchos nervios pero me sentía extraordinariamente bien, las maripositas que sentía en el estómago hicieron su tarea y me provocaron una erección.

- ¡Te ves divina! Exclamó usando nuevamente el adjetivo en femenino.

Ese piropo alimentó mi erección que no cedía aunque estaba controlada por la presión de la pantaleta y las medias, yo le brindé una sonrisa a Alfonso cuando me dijo eso y para mis adentros me dije que asi era precisamente como me quería ver.

Cruzamos las puertas de los cuatro edificios que estaban antes de la salida de la unidad. En algunos de los estacionamientos había muchachos platicando o jugando y al pasar se me quedaron viendo fijando su mirada en mi busto y en mis piernas, viendo la altura de la falda que aunque apenas estaba un poco arriba de la rodilla, se veía corta por el efecto de traer el suéter por fuera..

Le comenté a Alfonso que me sentía mal por la forma en que me veían los muchachos pero me tranquilizó diciéndome que era normal. Que cuando una chica guapa va en la calle asi se le quedaban viendo los chicos, que siempre los hombres miran asi a las mujeres y mas a las que tienen bonitas piernas y las lucen con minifaldas.

Le replique que esa no era una minifalda.

- Efectivamente, pero asi como la traes casi como si fuera.

Me sentí un poco mal, quería verme bien pero no dejar de ser recatada y se lo mencioné el tomó mi brazo e hizo que lo pasara entre su brazo, me dijo:

- Siéntete bien, disfruta que estas en la calle, no tu, si no la chica que estas aparentando ser. Caminemos y trata de disfrutar este momento. Siéntete segura, vas conmigo, si caminamos asi nadie te va a molestar.

- Si, pero igual los chicos y los señores me van a seguir viendo

- Si pero ¿a poco no sientes bonito de serles atractiva? Y se van a tener que quedar con las ganas pues si te llevo abrazada (nuevamente lo dijo en femenino) nadie te va a molestar.

Me sentía nervioso. Sabía bien que el era el novio de mi hermana, a mi no me atraía ni el ni ningún otro chico, pero me encantaba imaginar lo que la gente pensaría de mi al verme del brazo de un chico.

Seguimos platicando y caminamos hasta la esquina, pasando por la entrada de las otras unidades, dimos vuelta y caminamos de regreso a la unidad en la que se encontraba mi edificio.

Caminamos de regreso, el intentó pasarme el brazo sobre mi espalda para abrazarme, pero yo me hice a un lado y no lo dejé. Me preguntó que si hubiera sido niña si el me hubiera resultado atractivo.

- Ay, no se, eso se lo deberías de preguntar a mi hermana.

Al decir esto me sentí mal por el “ay, no se” que me salió como feminizado, me sentí mal pero me gustó, lo sentí sin querer como si lo hubiera dicho realmente una chica.

La verdad, no me resultaba atractivo, no me gustaban los hombres aunque me encantaba poder haber sido mujer. Era como ya era algo constante, la confrontación de sentimientos y raciocinios

Regresamos a la casa, antes de entrar me acomodé la falda tal como mi hermana me había visto salir, ni Alfonso ni yo comentamos nada acerca de que me había tomado del brazo ni de lo que platicamos.

Entramos, mi hermana estaba esperándonos y me dijo que me cambiara porque ya iba a llegar mi mamá aunque en realidad faltaba mas de dos horas, Me indicó que no se me olvidara desmaquillarme.

Me sentía con ganas de volar, me paré una vez mas frente al espejo de la sala y me miré, la imagen de la chica que se reflejaba la mostraba realmente atractiva, con la pintura de labios rosa nacarado y la falda combinada con el suéter, se veía bien.

Me di una vuelta sobre mi mismo como para modelar tomando vuelo para girar sobre un solo pié. Mi hermana se dio cuenta de la intención y me dijo

- Ándale, no andes loqueando y ya pórtate bien, cámbiate que ya vamos a comer.

- ¿Puedo cambiarme después de que comamos?

- Si quieres jugar a ser ama de casa entonces tu lavas los trastes, ¿ok?

- ¡Si!

Comimos, fue algo especial, yo traté de mantener las piernas juntas todo el tiempo que estuve a la mesa. Al terminar me metía a mi recamara y me puse nuevamente un poco de pintura en los labios pero ya no salí. Solamente por la puerta entreabierta vi como mi hermana y Alfonso se abrazaban y besaban, pensé muchas cosas.

Pasado un rato Alfonso se despidió, dijo que para la siguiente ocasión el iba a traer una cámara para tomar algunas fotos pero Claudia dijo que estaba loco, que no me iba a fotografiar “asi” nunca y que no iba a haber “siguiente ocasión”, y asi fue pues ella y el terminaron unos meses después por circunstancias que no supe y el resultado es que perdí un importante apoyo y por mucho tiempo ya no pude volver a salir arreglado.

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